MÉRIDA.- En próximos días, será sentenciado Edwin Joseph Tamayo Chávez, acusado de llevar a su cuñadita de 10 años a una posada y sino es porque se da color la encargada del lugar, el sujeto hubiera cometido saciado sus bajos instintos, ya que hasta gel vaginal había comprado para la ocasión.

Primero fue puesto a disposición de la Juez Séptimo Penal, que en ese entonces era la licenciada Rubí Guadalupe González Alpuche, y ahora con la fusión de dicho juzgado con el Primero, curiosamente será sentenciado por la misma juzgadora.

La diligencia de vista pública se efectuó en fecha reciente y sólo es cuestión de días para saber la penalidad que se le impondrá a dicho sujeto por los cargos de corrupción de menores e incapaces, abuso sexual y tentativa de violación equiparada.

La denuncia fue interpuesta por E.M.V., en agravio de su hija H.P.A.V., de 10 años de edad.

Resulta que el indiciado, que cuenta con 18 años de edad, se encuentra casado con la hermana de la agraviada.

El 20 de abril del 2014, como a las 6 de la tarde, llegó a la casa de su suegra, ubicada sobre la calle 82 entre 71 y 73, del centro, y habló con aquélla, para pedirle permiso para que llevara a una fiesta infantil a su cuñadita, porque era el cumple de su primita de 7 años.

Debido a la confianza y familiaridad existente, la ñora no dudó y le dio permiso a la chiquilla.

Después de estar en la fiesta, le dijo a la menor que iría a comprar algo para su hermana en “Bodega Aurrerá”.
Ahí la invitó a un “Huevito Kinder Sorpresa”, un “Lucas”, chocolates y de paso adquirió un gel vaginal.

Luego condujo a la niña a la posada “El Camino”, ubicada en la calle 81 A entre 92 y 94, de la colonia Obrera, donde llegaron a las nueve de la noche.

A la encargada le dijo necesitaba una habitación y que la niña era su hermanita y que después la pasaría a buscar su esposa, motivo por el cual, de buena fe, le asignaron el cuarto número 18.

Una vez en la recámara, despojó a la menor de sus ropas y la besó en todas partes y cuando estaba a punto de penetrarla, entró la encargada de posada, María de Lourdes Balam Reyes, que después cayó en el “veinte” que las cosas no estaban del todo bien.

Sorprendió al sujeto, con los boxer hasta las rodillas, cuando iba a penetrar a la menor que se hallaba recostada en la cama, motivo por el cual le reclamó y llamó a la policía, arribando al sitio una unidad cuyos elementos lo detuvieron y llevaron directo a la cárcel.

En su declaración ante el Ministerio Público dijo que había llevado a la niña a una fiesta y que cuando estaban por el rumbo le dieron ganas de orinar y como no lo quería hacer en la calle, alquiló un cuarto en dicha posada, diciéndole a la encargada que la chamaquita era su hermanita y que cuando estaba saliendo del baño, cerrando el cierre de su pantalón, llegó la encargada y le cargó la bronca.