MONTERREY.- La detección temprana de los trastornos del espectro autista son posibles a través de exámenes preventivos, que ayudan a los médicos y padres de familia a diagnosticarlo en los niños desde los seis meses de edad, señalaron especialistas en el tema.

El doctor Rodolfo Treviño Pérez indicó que es necesario que los padres estén dispuestos a atender para su diagnóstico a los niños que presenten algún cuadro sintomático de este padecimiento.

Al participar en el III Congreso Internacional 2015 “Espectro autista: retos y oportunidades”, refirió que hace 30 años los problemas de salud pública eran la varicela y la viruela, entre otras enfermedades, por lo que las escuelas de Medicina tenían un enfoque más curativo y no tanto preventivo.

En la Universidad de Monterrey (UDEM), donde se efectuó el encuentro en coordinación con la organización de la Asociación Regiomontana de Niños Autistas, A. B. P. (Arena), Treviño Pérez anotó que en la actualidad aquellas enfermedades han sido controladas.

Por ello, ahora el enfoque en las escuelas dedicadas a la salud humana es más preventivo, además de que en la actualidad se atienden otros padecimientos, como el espectro autista.

Actualmente, resaltó el médico, los diagnósticos tempranos permiten detectar el espectro autista la mayor parte del tiempo, a partir de los dos años y con el apoyo de los padres, quienes ofrecen testimonios de lo que han observado con sus hijos.

Sin embargo, aclaró, el diagnóstico puede hacerse más temprano aún, a los seis meses, si se pone atención a los principales síntomas.

Esto funciona a través de los intereses de visión del bebé, que se puede rastrear; de lo que escucha, de sus habilidades sociales, de los problemas motores finos, del desarrollo de vocabulario, del entendimiento de las palabras y de la comunicación”, explicó Treviño Pérez.

Añadió que, contrario a lo que se piensa, a los seis meses los niños son capaces de reconocer palabras, por ejemplo, su nombre, el cual lo pueden relacionar con ellos mismos.

En este contexto, recomendó a los padres no justificar cualquier síntoma de padecimiento con argumentos hereditarios, como cuando se relaciona algún rasgo del comportamiento del niño con el aparente parecido con la personalidad de miembros de la familia.

Igualmente, sugirió llevar a cabo el análisis con el especialista correspondiente, lo que podrá acelerar el proceso de diagnóstico temprano.

A su vez, José Honorio Cárdenas Vidaurri, director de la División de Educación y Humanidades de la UDEM, señaló que reflexionar sobre el espectro autista le hizo pensar que el lenguaje refiere siempre al conocimiento de las personas y a su pensamiento.

Este mismo lenguaje, planteó, se forma con base en la realidad, de tal forma que es el lenguaje, al final, lo que expresa la realidad.

El autismo ha sido un lenguaje muy poco conocido, el espectro autista es un lenguaje poco hablado, poco escuchado, y poco comprendido, porque tal vez ha formado poco nuestras vidas, y poco nuestra realidad”, remarcó.

En tanto, María Elisa Avila Legaspy, cofundadora del Patronato de la Asociación Regiomontana de Niños con Autismo, sostuvo que conocer el autismo cambia vidas y esto es lo que permitirá la transformación de perspectiva de maestros, tutores y entorno en general, con miras a ser mejores.

Conocerlo nos empodera para crear un mundo no solo tolerante, sino inclusivo”, subrayó.

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