El matador español salió triunfante de la Plaza México al cortar dos orejas del encierro de Teófilo Gómez. (Grillo porteño)
El matador español salió triunfante de la Plaza México al cortar dos orejas del encierro de Teófilo Gómez. (Grillo porteño)

MÉXICO.- El español Enrique Ponce cumplió con las expectativas en su regreso a la Plaza México al cortar dos orejas, con lo que se convirtió en el triunfador de la corrida 13 de la Temporada Grande.
Con un solo toro el español puso al público de pie y se hizo merecedor de los gritos de “torero, torero” a partir de verónicas con los pies juntos y una faena llena de suavidad y buen temple.
Ponce enfrentó a un astado de Teófilo Gómez, quien puso los seis bureles para los de a pie. El español comenzó la faena rodilla en tierra, fue paciente para esperar las mejores virtudes del enemigo y cuando estas salieron lució, porque se entregaba a la embestida en la muleta del valenciano.
Destacados derechazos provocaron el delirio general, luego unos cambios de mano bien presentados y la estocada final provocaron que los tendidos se pusieran de blanco para que el juez le otorgara un par de merecidas orejas.
En su otra presentación, Ponce intentó todo, pero enfrente tuvo a un ejemplar que cabeceó en cada muletazo y no le dejó mostrar su categoría.
Una buena tarde también resultó la presentación de Juan Pablo Sánchez, quien se llevó a casa una oreja, en el toro de regalo, a partir de una faena templada y de largo alcance.
Hacia el final de la rutina Sánchez le plantó cara al enemigo, mató de una estocada entera y cortó un apéndice: premio a una jornada de dedicación y tramos de calidad.
Antes, en el cuarto de la tarde, intentó, pero el toro que le tocó no permitió lucirse. Salvo unos momentos aceptables por el pitón derecho, no había mucho que sacarle y mejor mató al enemigo.
Con el séptimo de la tarde había mostrado muletazos profundos para subir el nivel de la faena. El mexicano fue capaz de medir a la perfección el tiempo del toro, mostró temple y compás suficientes, pero a la hora de matar pinchó en repetidas ocasiones y dejó ir el premio.
Juan Pablo Llaguno, el más joven del festejo, tuvo buenos momentos con el toro de su confirmación, pero perdió un posible trofeo por el mal uso de la espada. En su segunda oportunidad, tuvo la desgracia de enfrentar a un toro deslucido al que prefirió despachar con prontitud.
El cartel lo completó el rejoneador Emiliano Gamero, quien enfrentó a un toro distraído de Rancho Seco. A lomos de Casanova, el rejoneador logró sacarle algunos buenos momentos, pero sólo fueron esporádicos y para desgracia suya tuvo dos pinchazos que le originaron retirarse sólo con una ovación.

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Adrenalina.-