MÉRIDA, Yucatán, jueves 15/09/22.- La mañana del 15 de septiembre de 1988, hace 34 años, Mérida amaneció como una ciudad devastada, con miles de árboles, postes y cables caídos, además de bardas e incluso construcciones de concreto derribadas, tras el paso del poderoso huracán Gilberto y sus vientos superiores a los 320 km/h al momento de golpear la costa de Quintana Roo.
En ese gris amanecer el ojo del potente ciclón estaba ya en el mar, pero sus lluvias y ráfagas aún golpeaban la costa yucateca, a la que literalmente barrió, principalmente la zona veraniega donde hubo residencias que quedaron reducidas a escombros.
La noche del 14 de septiembre fue larga y mucho más la madrugada del día siguiente. A las 7 de la noche del miércoles 14 el ojo de Gilberto salió por la costa de Dzilam Bravo, pero aún faltaba que pasara su parte más extensa.

En Mérida alrededor de las 6 de la tarde hubo una extraña calma luego de los violentos vientos. Era parte del gigantesco ojo del huracán (de unos 10 kilómetros) que pasaba sobre la capital yucateca. Mucha gente salió a constatar los daños, otros a asegurar techos y recoger objetos que pudieran convertirse en proyectiles.
Otros más aprovecharon la calma para buscar refugio con parientes que tenían casas más seguras. Luego de unos minutos se reanudaron los ventarrones que no aminoraron en Mérida sino hasta las 7 de la mañana del 15 de septiembre.
Esa noche del 15 de septiembre el entonces Gobernador Víctor Manzanilla Schaffer dio el Grito en un Palacio de Gobierno en penumbras por la falta de electricidad. El mandatario leyó la declaración de Independencia a la luz de las velas.

Desde horas antes los yucatecos hacían el recuento de los daños. Afortunadamente las víctimas mortales pudieron contarse con los dedos de una mano, pero los daños en infraestructura y la economía yucateca fueron millonarios.
Todos pusieron manos a la obra. En aquel entonces la CFE era una empresa que estaba del lado de la gente y logró restablecer la electricidad en 24 horas en lugares estratégicos.
Para yucatecos que hoy ya son personas maduras fue la primera ocasión que vieron una ciudad sin los servicios primordiales, como luz y agua, además de escasez en productos básicos e incluso de agua embotellada y hielo.
Gilberto, llamado el huracán del siglo por sus potentes vientos, dejó una huella difícil de borrar en la memoria de los yucatecos.


