MÉRIDA, Yucatán, miércoles 02/10/19.- El que anda con la ambición desbocada es el director del INAH, Eduardo López Calzada, quien quiere que el gobierno del estado le dé un aumento del 50 por ciento a lo que actualmente recibe por las entradas a las zonas arqueológicas.
En represalia porque se lo han negado, y para aprovechar vengarse de los insultos y mentadas de madre que le dio Michelle Fridman, secretaria estatal de Turismo, López Calzada filtró el desplante de prepotencia que la chilanga hizo en Uxmal el domingo 22 de septiembre, luego que ya estaba cerrada esa zona arqueológica, pero ella “ahuevo” quería entrar para demostrarle a sus amigas, unas 15, que ella es todopoderosa en Yucatán.
Ese episodio fue una guerrilla, en la guerra que libra López Calzada contra el gobierno del estado para llenar más sus bolsillos, ya que no se conforma con extorsionar a empresarios y alcaldes, sino que quiere más y más.
Los que conocen a este funcionario, quien tiene varias investigaciones en su contra por diversas anomalías, aseguran que sólo le interesa el dinero y que en la delegación Yucatán carece de iniciativa y sólo se dedica a reaccionar cuando las cosas suceden.
“Carece de planes, de proyectos, de trabajos en los municipios en los que hay zonas arqueológicas; se limita a estar y a extorsionar para dar permisos, sobre todo en lo que se refiere a lugares de calidad histórica, ya que él decide si lo otorga, ‘servicio’ que cobra muy bien, ya que a los que les conviene pagan para que sus propiedades se les declare monumentos históricos”, indicaron empleados de la dependencia.
Ayer publicamos que López calzada quiere engordar más a su cochinito, por medio de la extorsión a empresarios y emprendedores que realizan obras en municipios del interior del Estado y para ello, entre otras cosas, el funcionario retrasó los permisos para la construcción de una maquiladora en Peto, lo que motivó la molestia del alcalde Edgar Calderón Sosa.
Trabajadores administrativos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalaron que la ambición de López Calzada, a quien se le ve comer y cenar en lugares muy costosos de ésta ciudad, acompañado de sus “víctimas”, retrasa los permisos de obras y sólo permite aquellos que ya han pasado por varios “despachos” que a su juicio, son los únicos competentes para tramitar ante la delegación sin problemas.


